Por
riesgo se entiende la probabilidad de que se desencadene un determinado fenómeno o
suceso que, como consecuencia de su propia naturaleza o intensidad y la vulnerabilidad de los
elementos expuestos puede producir efectos perjudiciales en las personas o pérdidas de
bienes.
En el lenguaje común por riesgo cabe
también entender el fenómeno, suceso o actividad humana, susceptible de producir daños en personas
y/o bienes.
Los riesgos suelen dividirse en
naturales y tecnológicos. Al primer grupo corresponden los procesos o fenómenos naturales
potencialmente peligrosos. Al segundo grupo los originadas por accidentes tecnológicos o
industriales, fallos en infraestructuras o determinada actividades humanas.
En todo caso, además del fenómeno
peligroso, es preciso considerar la
vulnerabilidad, como determinante del tipo y cantidad de los daños acaecidos. La
vulnerabilidad de una comunidad vendrá determinada por factores físicos y sociales, incluidos los
económicos, que condicionan su susceptibilidad a experimentar daños como consecuencia del fenómeno
peligroso.
Actualmente viene utilizándose el
concepto de
resiliencia, para designar la capacidad de una sociedad, resistiendo o cambiando,
con el fin de mantener un nivel aceptable en su funcionamiento, tras la ocurrencia de un fenómeno o
suceso peligroso.
En este contexto protección civil es
aquel servicio público orientado al estudio y prevención de las situaciones de grave riesgo
colectivo, catástrofe o calamidad pública y a la protección y socorro de personas y bienes y en
casos en que dichas situaciones se produzcan.