Riesgos Radiológicos. Presentación

El uso de sustancias radiactivas para la producción de energía eléctrica, también, implica la existencia de otras instalaciones nucleares para la fabricación del combustible nuclear y para el almacenamiento de residuos nucleares y radiactivos, además, de actividades de transporte de estos materiales que, también, están sometidas al cumplimiento de obligaciones en materia de seguridad y protección radiológica.

No obstante, la utilización de fuentes de radiación no sólo se limita a la industria nuclear sino que se extiende a otros fines científicos, médicos, agrícolas, comerciales e industriales. Dichas actividades autorizadas, también, están sometidas al cumplimiento de unas normas básicas de protección radiológica para los trabajadores, los miembros del público y la población, de manera que las exposiciones potenciales a las radiaciones ionizantes se mantengan por debajo de los límites permitidos.

En España, existen cuatro instalaciones nucleares, distintas de las centrales nucleares, tres del ciclo del combustible nuclear, la Fabrica de elementos combustibles de Juzbado (Salamanca) y la planta Quercus de fabricación de concentrados de uranio (Salamanca) que está en situación de parada definitiva y el Centro de Almacenamiento de Residuos Radiactivos El Cabril (Córdoba), y una de investigación, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), en Madrid, y, por otra parte, existen algo más de 1.300 instalaciones radiactivas, de diferente categoría, con autorización de funcionamiento en las distintas Comunidades Autónomas.

Además, con motivo del uso de fuentes de radiación se realiza la actividad de transporte de materiales radiactivos por tierra, mar y aire que conlleva también ciertos riesgos radiológicos. El transporte se regula dentro de la normativa general de transporte de mercancías peligrosas aunque, la seguridad en el transporte de materiales radiactivos se basa, fundamentalmente, en la autorización, el control e inspección del cumplimiento de los requisitos de seguridad nuclear y protección radiológica y en la seguridad del embalaje o de los bultos, más que en los aspectos de planificación de medidas de protección en caso de accidente.

 

La ocurrencia de accidentes radiológicos en este tipo de instalaciones y actividades, en los que no se vería involucrada una reacción en cadena de fisión nuclear ni los productos resultantes de esta reacción, podría dar lugar a situaciones de emergencia radiológica cuyo impacto sobre la salud de las personas sería menor que el de un accidente nuclear grave pero, de acuerdo con las disposiciones reglamentarias actuales, no pueden considerarse en ningún caso despreciables desde el punto de vista de la planificación de medidas de protección adecuadas, para el caso de que estas situaciones se produzcan.

Por otra parte, otros accidentes que dieron lugar a situaciones de emergencia radiológica, como el suceso ocurrido con una fuente huérfana, es decir, una fuente que aparece abandonada en un determinado lugar público, como fue el caso del accidente de Brasil, en 1987, que ocasionó graves daños sobre la salud de muchas personas, causando incluso varias muertes, y, accidentes en instalaciones no reguladas, como nucleares y radiactivas, pero en las que pueden aparecer fuentes de radiación, de forma inadvertida, como fue el caso del accidente de Acerinox, en 1998, en Cádiz, en nuestro país, cuyos efectos sobre la salud fueron mínimos pero que dio lugar a gran alarma y preocupación, también, se consideraron que debían tenerse en cuenta a efectos de planificación de medidas de protección para reducir sus consecuencias .

Las últimas consideraciones en cuanto a posibles tipos de emergencias radiológicas que podrían producirse en zonas muy pobladas corresponden con los actos ilícitos o los actos malintencionados, el llamado terrorismo nuclear, en los que se podrían utilizar fuentes de radiación para causar daños sobre las personas y los bienes con artefactos de dispersión radiactiva (bombas sucias), y aunque en estos casos las medidas de actuación van en la línea de la protección física de las instalaciones y los materiales para tratar de prevenir estos fenómenos, también se deben considerar a efectos de la planificación de medidas de protección a la población que se pondrían en marcha si se produjera un incidente de este tipo.

Para contemplar todos estos escenarios de accidente, incidentes o sucesos de riesgo radiológico bajo o desconocido, y poder cumplir con las obligaciones exigidas por la normativa sobre normas básicas de protección radiológica, las autoridades públicas, han ido articulando distintos procedimientos para exigir medidas de autoprotección a los titulares de las instalaciones nucleares y radiactivas, medidas de autoprotección a las instalaciones del reciclado de metales y medidas de protección física de instalaciones y materiales, a través de los distintos organismos responsables.

La Dirección Generalde Protección Civil y Emergencias, dentro de sus competencias, en cuanto a la elaboración de planes de emergencia tiene desarrollada una Directriz Básica de Planificación para el Riesgo de Accidentes en los Transportes de Mercancías Peligrosas por Carretera y Ferrocarril, en la que se incluye el transporte de la clase 7 que corresponde a los materiales radiactivos y por otra, recientemente, ha aprobado una Directriz Básica de Planificación ante el Riesgo Radiológico para la elaboración de planes de emergencia exterior de Comunidad Autónoma ante casos de emergencia radiológica que pudieran darse en sus respectivos territorios y la elaboración de un plan estatal para las situaciones especialmente graves o que puedan superar los medios y recursos a gestionar durante la emergencia, por parte de la Comunidad Autónoma afectada.